Por qué la proteína de insecto podría ser la nueva whey protein

Madrid, Nochebuena del año 2062. Llegó la hora de la cena y todos se relamen. En el reparto te tocó el plato principal y has preparado tus famosos “crocantes”. Apenas dejas la bandeja en la mesa, tus nietos se abalanzan. “Otra vez están fabulosos”, exclama pícara tu nuera, “algún día lograré que reveles la receta de estos grillos”.

¿Qué ha pasado con el jamón de Jabugo y la carne guisada? No te asustes, en este futuro posible no ha habido sequías, ni tampoco han muerto todos los animales.

Simplemente comemos insectos porque lo elegimos. Ha sido una decisión inteligente, y deliciosa.

Hoy, cada vez más emprendedores apuestan a correr las fronteras de la gastronomía occidental, y ofrecer platos y productos a base de insectos. 

De hecho, en el mundo del fitness, los insectos ya han demostrado tener mucho potencial por su alto contenido de proteína. 

Tanto, que la prestigiosa revista Men’s Health publicó artículos como este, en donde afirma que son el alimento perfecto para ganar masa muscular. 

¿Será que los batidos de proteínas a base de insectos harán caer el reinado de la whey protein

Si ocurre, será por culpa de una nueva generación de atletas, que desea cuidarse con productos saludables, mientras respetan su cuerpo y la naturaleza que les rodea.

Insectos, ¿el alimento del futuro?

Decir que los insectos son la comida del futuro es una predicción a medias. Los insectos ya son alimento para más de 2.000 millones de personas, en unos 130 países.

Por eso, sería más preciso decir que probablemente la entomofagia —comer insectos—, se extenderá a nivel planetario en las próximas décadas. 

¿Por qué? Existen tres razones.

Los insectos son súper nutritivos

Beneficios proteína de insectos

Los insectos son considerados “superalimentos”, un término de moda que se refiere al alto potencial nutritivo o valor nutricional que tienen.

¿Conoces los buffalo worm? Son larvas que se crían en una granja de los Países Bajos, bajo las estrictas directivas de la Unión Europea. Es decir, no se usan antibióticos, hormonas ni pesticidas.

Un kilo de estos gusanillos tiene tres veces más proteína que uno de carne vacuna. Y eso no es todo. Kilo contra kilo, los insectos tienen:

  • x2 más calcio que la leche.
  • x12 más vitamina B-12 que el salmón.
  • x3 más magnesio que la ternera
  • x2 más hierro que las espinacas.

Por último, los buffalo worm contienen los 9 aminoácidos esenciales; aportan otros minerales como zinc, sodio y potasio; y proporcionan abundante fibra alimentaria, algo que los productos de origen animal no hacen. 

Mejoran la salud gastrointestinal

En 2018, un estudio científico de la Universidad de Wisconsin-Madison comparó la microbiota intestinal de personas, antes y después de incorporar polvo de insecto a sus dietas. 

Fue un experimento a doble ciego, en el que algunos participantes desayunaron durante varios días un panecillo de calabaza y un batido de proteínas, con 25 gramos de polvo de grillo. 

El resto de los participantes (el llamado grupo de control) recibió alimentos con una composición similar de macro y micronutrientes, pero sin el polvo de insectos.

Luego de dos semanas, llegó el momento de ver qué había pasado. En solo 14 días, el polvo de grillo aumentó la abundancia de Bifidobacterium animalis, un probiótico útil que puede mejorar las funciones gastrointestinales y proteger contra la diarrea. 

La doctora Valerie Stull, una de las autoras del trabajo, considera que el consumo de insectos tiene un “potencial infinito”, especialmente para las personas que necesitan o quieren consumir abundante proteína.

SOS: Calentamiento global

La última de las razones por las que todos podríamos comer insectos en las próximas décadas, tiene que ver con el impacto de la ganadería en el calentamiento global.

Un informe de la ONU afirma que los insectos pueden ser la solución a un tremendo problema que se avecina: Al ritmo al que crece la población mundial, en 2050 necesitaremos producir el doble de alimentos. 

Será uno de los desafíos más grandes que enfrentará nuestra generación. Necesitaremos implementar cambios radicales.

En ese camino, es probable que la ganadería pierda protagonismo frente a otra gran fuente de proteínas como son los insectos. 

Ocurre que los insectos son máquinas de transformar lo que comen en masa corporal comestible. Además, a diferencia de los animales, los insectos se aprovechan al 100%, ya que se comen enteros.

Menos comida y agua

Mientras que la vaca necesita comer 20 kilos de alimento por cada kilo de proteína que obtenemos de ella, los insectos necesitan 1,7. Casi 12 veces menos.

Por no mencionar que los insectos pueden ser alimentados con los millones de toneladas de fruta que tiramos a la basura cada año. 

En cuanto al agua, se necesita 300 veces menos cantidad. Es la diferencia entre una caña de cerveza y... Bueno, suficiente cerveza para dejarte nocaut varios días seguidos.

Menos gases de efecto invernadero

La ganadería produce el 15% de los gases que provocan el calentamiento global. Si la ternera fuera reemplaza por la producción de insectos, se emitiría 3.000 veces menos gas metano a la atmósfera. 

Por último, obtener proteína a base de insectos requiere entre 8 y 14 veces menos tierra. Eso significa menos deforestación y más bosques que limpien y oxigenen el aire.

Un cambio cultural

La antropóloga Julie Lesnik, especialista en insectos comestibles y su papel en la historia de la humanidad, tiene una explicación verosímil de por qué en Europa no se comen insectos.

Hace algunos milenios, el mundo era un lugar mucho más frío. Por eso, en Europa y el resto del hemisferio norte no había insectos todo el año. Es decir, no se podía confiar en ellos como una fuente de alimento.

En cambio, los insectos quedaron como alimento de los animales domésticos o como último recurso, en caso de que no haya nada más que para comer.

En la Europa actual, comer insectos sigue siendo una práctica marginal. Pero cada vez lo es menos. 

“Culturalmente llegará el día en que veamos normal tener insectos en nuestros platos, aunque antes llegará su integración en la cadena alimentaria como aditivo o incorporados en otros alimentos”, sostuvo José Sánchez, el presidente de la Asociación Profesional Nacional para la Promoción, Innovación y Desarrollo de la Insecticultura en España (Aproinsecta).

De hecho, en España ya se pueden conseguir bufallo worm con chili picante; gusanos Molitor al ajo y finas hierbas; y grillos con salsa barbacoa y cebolla ahumada, entre otros productos.

Y, por supuesto, los batidos de proteínas a base de insectos, como el de becrit.

Por qué peligra el reinado de la whey protein

Los batidos de proteínas son uno de los suplementos más utilizados en el mundo del deporte. Son la ayuda perfecta para llegar al requerimiento mínimo de proteínas, necesario para maximizar el crecimiento de los músculos.

Sin embargo, así como son un gran aliado, también traen sus problemas.

Los batidos de proteínas suelen ser a base de suero de leche, la célebre whey protein. Es decir, contienen abundante lactosa.

Por esa razón, los batidos whey son tan poco digestivos. Es frecuente que provoquen hinchazón, molestias estomacales y gases. 

Además, otro problema es que, al ser un producto de origen animal, no aportan fibra alimentaria.

En cambio, los batidos de proteínas a base de insectos no contienen lactosa y aportan enormes cantidades de fibra.

Tal vez falten muchos años para que tus nietos amen tus “crocantes” de grillos. Pero hoy puedes dar el primer paso eligiendo becrit, para cuidarte a ti y al planeta.


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