Intolerancia a la lactosa: causas, síntomas y dieta

Cuando escuchas hablar de intolerancia a la lactosa puede que pienses en una enfermedad o algún tipo de alergia extraña. Imaginas lo desagradable que puede ser padecerla y deseas que no te ocurra. Es que ya la palabra “intolerancia” suena a algo feo. Pero, ¿qué es la lactosa y qué nos pasa con ella? Te contamos algunas cosas que quizá no sabías sobre todo este rollo.

La ciencia detrás de la leche

Intolerancia a la lactosa

En palabras simples, la lactosa es el azúcar de la leche. Este estudio nos ayudó a ver el término con un microscopio, y encontramos que la lactosa es un carbohidrato disacárido, formado por la unión de dos moléculas de azúcares simples, la glucosa y la galactosa.

En el proceso digestivo es necesaria la presencia de una enzima llamada lactasa, que se encarga de dividir a la lactosa en sus dos moléculas base. Luego, nuestro cuerpo usa la glucosa como fuente de energía y la galactosa tiene presencia en los procesos celulares, especialmente en los neuronales.

Lo que ocurre cuando eres intolerante a la lactosa

Intolerancia a la lactosa

Esto te puede sonar familiar. Terminas de saborear un rico bizcocho de chocolate y en pocos minutos empiezas a sentir que tu abdomen se infla como un globo, te dan dolorcillos y hasta surge la urgencia de una visita rápida al váter. ¿Sí? Es probable que seas intolerante a la lactosa.

La intolerancia ocurre cuando nuestro intestino delgado sintetiza poca o ninguna cantidad de la enzima lactasa. En ausencia de esta, la lactosa no es asimilada y continúa hacia el intestino grueso, donde entra en conflicto con las bacterias allí presentes. Los síntomas de esta condición abarcan cólicos abdominales, distensión por acumulación de gases, flatulencias y diarrea, pero esto también sucede por otras enfermedades.

Para tener certeza debes solicitar una revisión a tu médico. Una vez descartadas otras patologías que pudieran producir los mismos síntomas, se pasaría a realizar una prueba de intolerancia. La más práctica es la de detección del hidrógeno en el aliento, y también está la medición de glucosa en la sangre. Ambas pruebas se realizan después de haber consumido una buena carga de lactosa.

Si resulta que tienes intolerancia a la lactosa, calma, no es el fin del mundo. Aunque molestos, los síntomas son pasajeros y, por suerte, no desencadenan en un mal mayor.

¿Eres parte de la mayoría?

Se estima que al menos el 70% de la población mundial es intolerante a la lactosa, con variaciones regionales de esta cifra (punto para Europa, que tiene los porcentajes más bajos de intolerantes). Pero no creas que hay solo blanco y negro en este asunto.

Existen diferentes niveles de intolerancia en cada persona, y vienen determinados por varias causas, todas asociadas con la producción de lactasa. La más común es la deficiencia primaria de lactasa, que se presenta cuando disminuye drásticamente la producción de la enzima en la primera etapa de la vida, lo cual es un proceso natural.

Alimentos para intolerantes

Para evitar los padecimientos que causa la lactosa a intolerantes, lo mejor es sacarla de la dieta. Sorprendente, ¿cierto? Pero si te has acostumbrado a algunas comidas que no te sientan muy bien, te contamos algunas opciones de alimentos sin lactosa que no dejan de ser ricos y nutritivos.

Bebidas vegetales

Leche vegetal

Sabemos que usas la leche para muchos platillos y postres, y te angustia no poder consumirla. Gracias a la “leche” de origen vegetal puedes seguir disfrutando de una gastronomía de lo más variada. En el mercado puedes encontrar leche de soja, arroz, avena, quinoa, coco, almendras y muchas otras. La de almendras tiene mención especial ya que aporta proteínas, grasas buenas y alto contenido de calcio. Es de los mejores sustitutos de la leche de vaca. Con estas opciones podrás reemplazar la leche en tus recetas y te aseguramos que seguirán deliciosas.

Proteínas a base de insectos

Los batidos de proteína se han vuelto parte de nuestra alimentación diaria. Son prácticos, ricos y una manera muy fácil de cumplir con los requerimientos de proteína. Pero la mayoría de ellos, como la whey protein, están hechos a partir de derivados lácteos, es decir, tienen lactosa.

Por suerte, existe una gama de productos proteicos de origen vegetal o a base de insectos, como nuestra deliciosa proteína, que aportan los aminoácidos esenciales que tus músculos necesitan y a tu estómago le cae de maravilla.

¿Yogur?

Yogurt, intolerancia a la lactosa

El yogur es un producto lácteo, por lo que, de buenas a primeras, pensarías que no hay ni que mirarlo. Pero un estudio nos sugiere que puedes consumirlo si no sufres de un alto nivel de intolerancia. Esto se debe a que las bacterias que fermentan la leche también producen la enzima que se hace cargo de la lactosa. Además, siguen cumpliendo esa función estando ya en nuestro organismo. También hay quesos madurados, como el cheddar, que tienen contenido reducido de lactosa.

Los distintos avances de la ciencia nos hacen la vida más fácil y los intolerantes a la lactosa no quedan por fuera. En los últimos años se ha encontrado la manera de aislar la enzima lactasa de forma artificial y añadirla como suplemento a muchos productos lácteos, haciéndolos seguros para las personas con intolerancia. Hoy en día encuentras en el súper muchos lácteos “sin lactosa” como quesos, flanes, yogures, y, por supuesto, la leche misma.

Asegúrate de echarle un ojo a las etiquetas, ya que puedes estar a punto de recibir una descarga de lactosa sin saberlo. Muchos productos, aunque no lo parezca, contienen algún añadido derivado de la leche, por tanto, una revisión de los ingredientes antes de meterlo al carrito te puede ahorrar muchas molestias.

Si padeces de intolerancia a la lactosa puedes mantener una alimentación balanceada y deliciosa sin esos molestos problemas, tan típicos de esta condición. Tan solo con hacer pequeños cambios, poner un poco de atención a tus alimentos y mejorar tus elecciones, tu día a día será pleno y sin una cámara gasífera en el estómago.


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