Desayuno saludable: 7 tips infalibles para la primera comida del día

“El desayuno es la comida más importante del día” habrás escuchado decir más de una vez a tu madre mientras te servía toda la alacena en el plato a primera hora de la mañana. Sin embargo, si dices eso frente a algún entusiasta del ayuno intermitente, por ejemplo, es probable que se ría en tu cara. La verdad es que la ciencia no ha podido demostrar que esta afirmación sea cierta y, como todo, tiene detractores y fanáticos.

Si no te gusta desayunar, despiertas sin apetito o practicas alguna forma de ayuno, lo respetamos por completo. Pero si eres de esas personas que ni bien abren los ojos están pensando en comer, te contamos algunos consejos que debes poner en práctica para aprovechar al máximo esa primera comida y arrancar la mañana con un desayuno saludable ¡Buenos días!

1. Planifica tu desayuno 

Una de las claves de la buena nutrición es la planificación. En el caso del desayuno, como suele ser temprano es bueno definirlo desde la noche anterior para saber qué preparar al despertar.

No decimos que cocinar por las noches deba ser parte de tu rutina al igual que lavar tus dientes y ponerte la pijama, pero si que te hagas la idea de qué es lo que vas a comer al día siguiente. Eso evitará que termines llenando un tazón con yogur industrial y cereales de cajeta repletos de azúcar, o asaltes la bollería de la tienda más cercana de camino al trabajo. 

2. Proteína, siempre proteína

Un desayuno proteico es ideal para salir del estado catabólico en que entra tu cuerpo durante el ayuno nocturno. La proteína es un macronutriente involucrado en un sinfín de procesos metabólicos, y agregarlo a la primera comida del día garantiza que estos procesos se pongan en marcha de forma eficiente. Además, incluir suficiente proteína en esta comida te ayudará a sentir mayor saciedad durante el resto de la mañana.

Algunos alimentos ideales para preparar tus desayunos proteicos son los huevos, carnes magras, pollo, quesos bajos en grasas o batidos de proteína como el nuestro, que te echará una mano cuando te provoque algo dulce y rápido de preparar, sin sacrificar la calidad de la proteína y con un extra de fibra.

3. Mientras más colorido, mejor

Desayunos saludables

El desayuno no tiene por qué ser solo tostadas aburridas. Incluir frutas y vegetales asegura que le das a tu cuerpo una buena dosis de vitaminas y minerales. Si no te convence la idea de vegetales o no te imaginas una ensalada a primera hora de la mañana, no te culpamos. Una gran opción es agregarlos a un jugo o smoothie que complemente el resto de tu comida. En cuanto a la fruta, una pequeña taza con tus favoritas será suficiente. Ambas opciones son bombas de micronutrientes y te ayudarán a arrancar el día como es debido.

4. Buenos carbos y mucha fibra

Desayunos Saludables

Los carbohidratos son energía y por las mañanas eso es lo que tu cuerpo necesita. Opta por aquellas fuentes de carbos complejos como avena o cereales integrales para sacar provecho de la fibra. Ojo, hablamos de cereales naturales, no esos que vienen dentro de cajas coloridas de la sección de chuches del supermercado.

Los carbohidratos complejos te darán energía sostenida durante el resto de la mañana y la fibra será tu aliada para sentir saciedad, además de ser la mejor amiga de tu estómago. 

5. No te olvides de las grasas

Desayunos saludables grasas

Las grasas insaturadas, mejor conocidas como grasas saludables, suelen ser las grandes olvidadas de las comidas. En el desayuno corremos con ventaja porque es fácil consumirlas con un par de huevos, que es una de las opciones de las que más echamos mano. Sin embargo, no es la única. Aguacate, mantequilla de maní, semillas de chía o nueces son algunas alternativas de fuentes de grasas que van de maravillas con esta comida.

Las grasas insaturadas juegan un papel importantísimo en la salud de tu corazón, ayudan a la absorción de vitaminas liposolubles y mantienen las hormonas en orden. Por esto, incluirlas en la comida matutina es siempre un acierto.

6. Hidrátate

Desayunos saludables - hidratación

La hidratación matutina es importantísima. Tu cuerpo ha pasado unas cuantas horas sin consumir agua y por la mañana es normal que despiertes un poco deshidratado. Aunque no lo hagas junto con el desayuno, procura tomar agua antes o después, y trata de que sea la primera bebida que ingieras al despertar, en lugar de café. Para el resto del día, el consejo es el mismo de toda la vida: consumir alrededor de dos litros de agua en total, lo que puede ser más si es verano o entrenas a diario.

7. Desayuna sin distracciones

Uno de los grandes males de vivir en un mundo hiperconectado es que somos incapaces de estar sin alguna pantalla cerca. Evita hacer otras actividades como revisar el móvil, leer o responder correos, e intenta concentrarte en tu comida y disfrutarla. Entre una distracción y otra comes en piloto automático y a veces el cerebro ni se entera, porque está muy ocupado escuchando las noticias del día o viendo posts de famosos en Instagram. 

Acostúmbrate a disfrutar de la comida, sus sabores y textura, y presta atención a tus señales de hambre y saciedad. Es tan simple como dedicar el momento del desayuno al desayuno. Sonará a tontería, pero hacerlo es menos común de lo que crees.

Por ser la primera comida del día, un desayuno saludable, completo y balanceado te dará la energía suficiente para recargar baterías y arrancar con entusiasmo. Anímate a poner en práctica estos consejos simples y verás como pasará a ser tu comida favorita.




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