Consejos simples para llevar una dieta saludable en tu día a día

Hoy en día, la nutrición, el fitness y adoptar hábitos de vida saludables se han vuelto algo popular. ¡Por fin una buena moda! Pero entre tanto post con comida bonita y colorida, recomendaciones de un lado y del otro y alimentos carísimos que hasta parecen pretenciosos, terminamos perdiendo el foco. Creemos que llevar una dieta saludable es complicado o incluso, que está fuera del alcance de nuestro bolsillo, pero esto no tiene que ser así.

Te contamos 8 consejos más fáciles que la tabla del 1, y que puedes hacer parte de tu rutina sin que eso suponga un esfuerzo titánico. Notarás que, después de un tiempo, los puedes poner en práctica casi en piloto automático.

1. Elige más alimentos que productos

Alimentos sanos no procesados

Te suena raro, pero tiene todo el sentido del mundo. La dieta promedio en países desarrollados está llena de “productos” -esos que venden precocinados y empaquetados en el súper- más que de alimentos. Trata de basar tus comidas en alimentos de verdad, los que puedes conseguir en un mercado a cielo abierto y no traen etiquetas ni vienen en paquetes. 

Los productos ultraprocesados están llenos de sodio, azúcares y conservantes que más vale evitar. No se trata de que nunca vuelvas a comprar una pizza de microondas de las que tanto te gustan, sino que la mayor parte de tus elecciones sean naturales. Así, cuando te toque darte algún caprichito, no sentirás ningún remordimiento, pues se trata de la excepción y no de la regla.

2. Aparta un par de horas a la semana para preparar tus comidas

Preparando alimentos saludables

Con el ritmo acelerado del día a día, es común que a la hora del almuerzo o la cena nos falte tiempo para preparar una comida balanceada, y volvamos la mirada al restaurante de comida rápida de la esquina. ¡Aguarda!

Toma un par de horas de tu fin de semana para planear y preparar tus comidas. Puedes cocinar varios menús diferentes y dejarlos en el congelador. De esta manera, solo será cuestión de escoger el platillo que te provoque, calentarlo y llevarlo al trabajo o comer en casa, sin caer en la excusa de la falta de tiempo. La organización es la clave.

3. Toma más agua

Beber más agua para una dieta más saludable

Esto puede que suene a disco rayado, pero no está de más mencionarlo. Aproximadamente el 65% del cuerpo humano es agua. Pero no creas que si te cortas te desbordas, ¿eh? Lo que ocurre es que cerebro, músculos y órganos están formados por células cuya mayor parte del volumen es agua. No por nada le llaman el vital líquido. 

El agua es esencial para que nuestra temperatura corporal esté regulada, para que podamos desechar todo lo que no nos sirve y, en general, para que nuestro cuerpo funcione a tope. Así que, consumir suficiente es, literalmente, vital. Un buen tip es que al salir lleves siempre una botella con agua y en el trabajo o tus actividades cotidianas la mantengas a la vista. Por lo menos no tendrás el pretexto de que se te ha olvidado.

4. Consume suficiente proteína

Bote de proteína becrit

La proteína es un macronutriente que debe estar presente en la dieta diaria. Los aminoácidos que proporciona son esenciales para el buen funcionamiento de los órganos, ayudan al sistema inmunológico y contribuyen a preservar la estructura muscular. Por estas razones, no debes olvidarte de incluir una buena porción de proteína en cada comida para mantener tu cuerpo funcionando a punto.

Si además te interesa cuidar y desarrollar tu masa muscular, asegúrate de comer una porción mayor de proteína y de darle duro a los hierros. Después de entrenar es el momento ideal para consumir un complemento proteico que vaya directo a donde lo necesitas, y ¿qué mejor que un batido con nuestra proteína a base de insectos? Tus músculos estarán agradecidos.

5. Elige sabiamente los métodos de cocción

Métodos de cocción para una dieta saludable

Son muy ricas unas patatas fritas y ni hablar de unos camarones rebozados con 3 capas de harinas, ¿verdad que sí? Pero estos métodos de cocción le agregan un montón de calorías a las comidas sin ninguna necesidad. Inclínate por métodos en los que no tengas que añadir grasas o aceites extras, sino que sea el alimento y calor.

No te asustes, que no todo tiene que ser al vapor, sino que puedes variar entre asar, hornear, hervir o hasta poner en la parrilla. Si además te ayudas con condimentos y especias naturales, te garantizamos que no vas a sacrificar el sabor ni un poco.

6. Lleva snacks saludables al salir de casa

Snacks para una dieta saludable

Una de las principales excusas para acabar comiendo un montón de azúcar y harinas refinadas en forma de bollería, es que, estando fuera de casa, te da hambre entre una comida y otra. Esto no pasa si mantienes en tu bolso o coche snacks saludables para picar a media mañana o tarde. Frutas, frutos secos o un shaker con nuestra proteína son ideas perfectas y harán que tus meriendas sean deliciosas y saludables.

7. Ponle ojo a las bebidas alcohólicas

No abusar de las bebidas alcoholicas para una dieta saludable

Siempre hace falta un momento de entretenimiento de tanto en tanto, y quizás irte de copas con amigos o tu pareja sea uno de tus planes preferidos. Sin embargo, debes prestar atención a lo que vas a consumir. 

En cada gramo de alcohol hay 7 calorías, así que una ingenua noche de tragos puede sabotear tu buen comportamiento. Y si hablamos de los cócteles coloridos y cremosos, debes saber que son una bomba de calorías y los acompañan con gaseosas y muuuucha azúcar.

Si puedes evitar el alcohol, mejor que mejor, pero si vas a tomar, elige tragos con licores en su presentación original y acompáñalos de agua con gas, limón y edulcorante, si te gusta un toque dulce. De esta manera encontrarás el equilibrio perfecto entre disfrute y bienestar.

8. No te obsesiones con la dieta

No abusar de las dietas

Al adoptar mejores hábitos alimenticios, es necesario ir de a poco y con sentido común. Incorpora gradualmente los alimentos saludables a tu dieta mientras vas reduciendo aquellos que sabes que no te hacen tanto bien. 

No vas a hacerlo todo bien todo el tiempo, pero no pasa nada. Si por un día has hecho desastres con lo que comes, no te castigues ni martirices. Simplemente pasa borrón y retoma lo que venías haciendo, ya que esto es un camino a largo plazo y van a haber tropiezos. Lo más importante es que continúes.

Como ves, llevar una dieta saludable no es difícil ni costoso. Solo se requiere un poco de dedicación y constancia para hacerla sostenible en el tiempo y gozar del bienestar que trae tener un cuerpo bien nutrido. ¡Anímate y nos cuentas qué tal te va! 


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